La consulta del cliente solo indicó un tamaño de 105 × 68 m para el campo de fútbol; proponemos soluciones adecuadas.
Para este proyecto, confirmaremos con el cliente los siguientes detalles mediante una serie de preguntas, con el fin de facilitar una solución de iluminación precisa.
Tras celebrar una reunión con el cliente y confirmar la información:
Campo de fútbol de 105 × 68 m; se requieren 6 mástiles de 16 m de altura para alcanzar un nivel de iluminación de 500 lux. Con base en estos datos, nuestros ingenieros utilizaron por primera vez la simulación Dualux para diseñar las soluciones de iluminación. El cliente confirmó el pedido tras visualizar el efecto real de iluminación simulado.




En cuanto a las luces para estadios, debido a su gran altura de instalación, el producto debe ser de alta calidad y estabilidad; de lo contrario, los costes posteriores de mantenimiento serían inimaginables.
Tras compartir con el cliente fotos y vídeos del proceso de fabricación, se realizó el pago final.




Al seleccionar productos, es natural centrarse en el precio unitario inicial. Sin embargo, una verdad frecuentemente pasada por alto es: el coste real de un producto = precio de compra + costes de instalación y puesta en marcha + costes de reparación por fallos + costes por sustitución anticipada.
Nuestros productos pueden tener un precio unitario ligeramente superior (unos pocos dólares más), pero esta pequeña inversión se traduce directamente en:
Estructuras de disipación de calor más robustas, que garantizan una eficacia luminosa estable durante más de 5 años y una baja depreciación lumínica.
Protección del conductor más robusta contra las fluctuaciones de voltaje, reduciendo significativamente las tasas de fallo;
Menos inconvenientes posventa, lo que supone importantes ahorros en costes de desplazamiento, mano de obra y reputación.
No vendemos solo un dispositivo de iluminación, sino una garantía a largo plazo sin preocupaciones. Permítanos realizar para usted un análisis integral del «coste del ciclo de vida». Descubrirá que los productos realmente «caros» son precisamente los baratos que requieren reparaciones repetidas.